viernes, 12 de diciembre de 2014

¿En qué procesos cognitivos se basa la lectura?

Antes de realizar cualquier tipo de crítica a los métodos lectura, deberían de conocerse los procesos  reales que implica el aprendizaje de la lectura. Estamos ante un terreno farragoso donde se entremezcla, como en muchos aprendizajes, los procesos naturales de tipo neurobiológico con los culturales.

Es de sobra conocido que hay diferentes tipos escritura: logográficas, silábicas, fonéticas, etc. Además, las lenguas que nos preocupan, las fonéticas,  tienen características ortográficas distintas  unas de otras. La representación ortográfica de los diferentes fonemas de las lenguas no son iguales en un idioma o en otro; unas lenguas poseen una representación ortográfica más transparente, como el euskera,  y otras más opaca, como es el caso del catalán.

Para los teóricos del aprendizaje de la lectura surge una pregunta que afecta menos a los clínicos: ¿Los procesos de aprendizaje de la lectura son iguales en todas las lenguas, independientemente de su tipo de representación? ¿Se necesitan las mismas aptitudes para leer en chino clásico que en francés? ¿Existe la “dislexia” en escrituras  logográficas? (La existencia, o inexistencia,  de la dislexia –evolutiva-  es un asunto lo suficientemente complejo como para realizar un post específico)

Desde un punto de vista más próximo a la realidad escolar, la pregunta que nos hacemos es: ¿En el caso de las lenguas alfabéticas, como el español o el inglés, están determinados los procesos del aprendizaje de la lectura? ¿Conocemos las etapas por las que pasa el aprendizaje de la lectura? La resolución de esta cuestión nos permitiría realizar una crítica adecuada de la metodología existente para crear métodos más eficaces.

Si conociéramos realmente los procesos del aprendizaje sabríamos  cuáles son los requisitos previos  y sine que non a la lectura, también podríamos estudiar las diferentes fases en su desarrollo y saber si la evolución es adecuada o no. Hasta la fecha sólo existen estudios que hablen de fases del aprendizaje de la lectura usando metodologías concretas; por ejemplo,  Read (1971, 1975, 1986) distingue cinco etapas:
1. Precomunicativa
2. Semifonética
3. Fonética
4. Transición
5. correcta

Pero cada autor puede distinguir, gracias a su propia observación y planteamiento del problema, la cantidad de estadios que quiera.

Otro ejemplo de esta forma de pensar es la de Ferreiro y  Teberosky (1972), que determinan tres niveles fundamentales en el desarrollo de la escritura:
En un primer nivel (escritura indiferenciada) los niños buscan criterios para distinguir dibujo de escritura, para posteriormente intentar descubrir cómo se relacionan el dibujo y la escritura.
En el segundo nivel empiezan a darse cuenta de que dos cadenas iguales de letras no pueden representar nombres diferentes y obtienen respuestas en dos ejes, uno cuantitativo (las palabras varían su significado por el número de letras) y otro cualitativo (las palabras varían según las grafías empleadas).
El tercer nivel corresponde a la locución de la representación escrita que pasa por tres fases dependiendo de las relaciones que establece grafía-sonido: fase silábica, silábica-alfabética y por último, etapa alfabética.

¿Qué es lo común de en estos modelos?

  1. No utilizan ningún conocimiento neurocientífico. Sólo es necesario ver las fechas de la bibliografía que estoy citando, en aquella época muchos de los grandes conocimientos de neurociencia estaban por desarrollarse (por ejemplo la neurogénesis en adultos, último tercio del siglo pasado).
  2. Estudian las fases de desarrollo de la lectura partiendo del método que utilizan. No se dedican a estudiar si esas fases son similares con  diferentes metodologías o idiomas. De modo que son fases creadas de facto para dar soporte a sus concepciones educativas. Recuerdan a Juan Palomo.
  3. No aportan estudios longitudinales que apoyen sus conclusiones teóricas y sólo se sostienen con argumentos “pedagógicos” y observacionales.
  4. Sus fases no explican los procesos cognitivos que encierran ni nos permiten corregirlos.
Resumiendo, solo poseen carencias metodológicas y es conveniente recordar que lo que diferencia a la ciencia de la para-ciencia es, fundamentalmente,  la metodología.


Sin embargo se utilizan. ¿Por qué?

Es cómodo para un maestro, no le hace plantearse nada más allá de lo que le han enseñado. Todo el proceso recae sobre el alumno, ya que es "natural" aprender a escribir. Si el aprendizaje de la lectura fracasa, la culpa es del niño que no ha sorteado adecuadamente las etapas. El maestro solo puede derivarlo a un especialista y éste realizará la terapia adecuada, pero el docente quedará fuera del circuito.
Para los maestros que tienen ganas de controlar los procesos de enseñanza, estas metodologías -basadas en fases ad hoc- tienen que resultar desesperantes, ya que les dejan fuera de la conducción y depuración de los procesos, se convierten en meros espectadores del proceso de aprendizaje. La dirección del proceso educativo se le escapa al profesor, ya que los niños están inmersos en procesos "maduracionales", y si no se consiguen,  en los patológicos.

De modo que la pregunta sigue en el aire: ¿Cuáles son los procesos cognitivos en los que se basa la lectura?

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Ferreiro, E., & Teberosky, A. (1972). Los sistemas de escritura en el desarrollo del niño. Madrid: Siglo XXI.

Read, C. (1971). Preschool children’s knowledge of English phonology. Harvard Educational Review, 14, 1-34.

Read, C. (1975). Children’s Categorizations of Speech Sounds in English. Urbana, Ill. National Council of Teachers of English

Read, C. (1986). Children’s Creative Spelling. London: Routledge & Kegan Paul

viernes, 5 de diciembre de 2014

Circuitos corticales del habla (Dual Stream Model of Speech Processing)


1. Introducción

La lectura es una invención cultural reciente que no cuenta con una arquitectura cerebral especializada de origen filogenético. En consecuencia, el cerebro humano adapta redes neuronales preexistentes, fundamentalmente aquellas dedicadas al procesamiento del habla y del lenguaje oral. Desde la formulación del modelo de doble vía del procesamiento del habla (Dual-Stream Model of Speech Processing, DSP) por Hickok y Poeppel (2007), se dispone de un marco integrador que explica cómo la información acústica se transforma en representaciones fonológicas, léxicas y articulatorias. Este artículo sintetiza la evidencia neurocognitiva actual sobre dichos circuitos, sus asimetrías hemisféricas, su procesamiento multitemporal y su papel determinante en la adquisición de la lectura, con especial atención a las implicaciones en los trastornos del aprendizaje como la dislexia.

2. Arquitectura funcional del modelo de doble vía

El DSP propone que el procesamiento cortical del habla se organiza en dos corrientes anatómico-funcionalmente diferenciadas que se bifurcan a partir de las áreas auditivas secundarias del surco temporal superior (STS):

  • Vía ventral: Se proyecta desde la porción media del giro temporal superior (GTS) y el giro temporal medio (GTM) hacia la corteza temporal anterior y la porción triangular del giro frontal inferior (GFI/pars triangularis). Su función principal es el mapeo sonido-significado, es decir, la integración fonológico-semántica que sostiene la comprensión del lenguaje y el acceso al léxico mental (Hickok & Poeppel, 2007; Price, 2012).
  • Vía dorsal: Conecta la porción posterior del plano supratemporal y el opérculo parietal con regiones premotoras, el área de Broca (GFI/pars opercularis) y la corteza somatosensoriomotora. Esta corriente sostiene la integración auditivomotriz, la producción y repetición del habla, y la memoria de trabajo fonológica (Papeo et al., 2010; Hickok et al., 2011). Actúa como puente entre las representaciones acústico-fonológicas y los programas articulatorios almacenados en la corteza frontal.

3. Asimetrías hemisféricas y procesamiento multitemporal

El DSP revisa la concepción clásica de dominancia izquierda absoluta al introducir un esquema de especialización funcional distribuida:

  • La vía ventral opera de forma bilateral, aunque con un sesgo izquierdo para el procesamiento fonológico fino y un sesgo derecho para la integración contextual y prosódica.
  • La vía dorsal presenta una marcada lateralización izquierda, lo que explica por qué las lesiones en el hemisferio izquierdo alteran preferentemente la percepción del habla, la repetición y la producción articulatoria.

Esta organización se complementa con la teoría del muestreo temporal asimétrico (Asymmetric Sampling in Time, AST; Poeppel, 2003), según la cual cada hemisferio analiza la señal acústica en ventanas temporales distintas:

  • El hemisferio izquierdo integra información en ventanas rápidas (~20–50 ms), óptimas para la discriminación de rasgos fonéticos y la categorización segmental.
  • El hemisferio derecho procesa ventanas lentas (~150–250 ms), especializadas en la envolvente prosódica, el ritmo y los elementos suprasegmentales.

La integración de ambas escalas temporales permite al sistema transformar una señal acústica continua en unidades lingüísticas discretas (fonemas, sílabas, palabras), que luego convergen en los niveles léxico-semántico (vía ventral) y articulatorio-fonológico (vía dorsal).

4. Reclutamiento de los circuitos del habla en la lectura

La adquisición de la lectura no crea circuitos nuevos, sino que reconfigura redes del lenguaje oral. Estudios de neuroimagen funcional (Dehaene, 2009; Price, 2012; Paulesu et al., 2012) demuestran que:

  • La vía dorsal se recluta para la decodificación grafema-fonema, la conciencia fonológica y la repetición subvocal. Su maduración funcional correlaciona directamente con la precisión y fluidez lectora en etapas iniciales.
  • La vía ventral se especializa progresivamente en el reconocimiento visual rápido de palabras y en la integración semántica, facilitando la transición de la lectura laboriosa a la lectura automática.

En ortografías transparentes como el español, la demanda sobre la vía dorsal es particularmente alta durante los primeros años de escolarización, ya que la correspondencia regular grafema-fonema permite una decodificación eficiente que, mediante el mecanismo de autoaprendizaje fonológico (Share, 1995), retroalimenta y consolida el léxico ortográfico.

5. Dislexia y disfunción de la vía dorsal

La evidencia neurobiológica sitúa la dislexia del desarrollo como un trastorno de origen neurofuncional centrado en la conciencia fonológica, entendida como la capacidad de manipular conscientemente las unidades sonoras del habla. Boets et al. (2013), mediante resonancia magnética funcional en estado de reposo, demostraron una reducción significativa de la conectividad funcional entre las áreas auditivas temporales bilaterales y el giro frontal inferior izquierdo. De acuerdo con el DSP, este patrón refleja una disfunción en la vía dorsal, que compromete la integración auditivomotriz y la representación fonológica precisa.

Dicho déficit se manifiesta conductualmente como:

  • Dificultad en tareas de segmentación, fusión y manipulación fonémica.
  • Lentitud e imprecisión en la decodificación de palabras nuevas o pseudopalabras.
  • Sobrecarga de la memoria de trabajo fonológica, que limita la comprensión lectora en textos extensos.

Estos hallazgos refuerzan la hipótesis de que la dislexia no es un trastorno visual ni atencional primario, sino una alteración en los circuitos corticales que vinculan el procesamiento acústico-fonológico con la representación y producción del habla, circuitos que la lectura intenta cooptar de manera eficiente.

6. Conclusiones

El modelo de doble vía de Hickok y Poeppel (2007) proporciona un marco neurocognitivo robusto para comprender cómo el cerebro procesa el habla y cómo este procesamiento se transfiere a la lectura. La vía ventral sostiene la comprensión y el acceso léxico-semántico, mientras que la vía dorsal es fundamental para la integración fonológico-articulatoria, la memoria de trabajo fonológica y la decodificación inicial. En lenguas de ortografía transparente, la eficiencia de la vía dorsal determina en gran medida la velocidad de adquisición lectora. Por el contrario, su disfunción explica el núcleo fonológico de la dislexia y justifica la necesidad de intervenciones tempranas centradas en la conciencia fonológica y la instrucción sistemática del código alfabético. Ignorar esta arquitectura cerebral en la práctica pedagógica no solo es científicamente infundado, sino que puede perpetuar dificultades de aprendizaje evitables.


Vías dorsal y ventral.(Extraido de Hickok y Poeppel, 2007)

Referencias

Boets, B., Op de Beeck, H. P., Vandermosten, M., Scott, S. K., Gillebert, C. R., Mantini, D., ... & Ghesquière, P. (2013). Intact but less accessible phonetic representations in adults with dyslexia. Science, 342(6163), 1251–1254. https://doi.org/10.1126/science.1244333

Dehaene, S. (2009). Reading in the brain: The new science of how we read. Viking.

Hickok, G., & Poeppel, D. (2007). The cortical organization of speech processing. Nature Reviews Neuroscience, 8(5), 393–402. https://doi.org/10.1038/nrn2113

Hickok, G., Buchsbaum, B., Humphries, C., & Muftuler, T. (2011). Auditory-motor interaction revealed in the human auditory cortex. Journal of Cognitive Neuroscience, 23(11), 3180–3190. https://doi.org/10.1162/jocn_a_00013

Paulesu, E., McCrory, E., Fazio, F., Menoncello, L., Brunswick, N., Cappa, S. F., ... & Frith, U. (2012). A cultural effect on brain function. Nature Neuroscience, 3(1), 91–96. https://doi.org/10.1038/71163

Papeo, L., Negri, G. A. L., Zettin, M., & Rumiati, R. I. (2010). The role of the dorsal stream in speech perception: Evidence from patients with corticobasal degeneration. Neuropsychologia, 48(11), 3241–3250. https://doi.org/10.1016/j.neuropsychologia.2010.07.012

Poeppel, D. (2003). The analysis of speech in different temporal integration windows: Cerebral lateralization as ‘asymmetric sampling in time’. Speech Communication, 41(1), 245–255. https://doi.org/10.1016/S0167-6393(02)00107-3

Price, C. J. (2012). A review and synthesis of the first 20 years of PET and fMRI studies of heard speech, spoken language and reading. NeuroImage, 62(2), 816–847. https://doi.org/10.1016/j.neuroimage.2012.04.062

Share, D. L. (1995). Phonological recoding and self-teaching: Sine qua non of reading acquisition. Cognition, 55(2), 151–218. https://doi.org/10.1016/0010-0277(94)00645-2


¿Cómo citar esta entrada?
Marín-Palomar, A.M., (2015).Circuitos corticales del habla Circuitos corticales del habla (Dual Stream Model of Speech Processing). En Blog La lectura y su aprendizaje. Blogger. Palma de Mallorca  (Acceso: dia/mes/año, puede consultarse en http://lalecturaysuaprendizaje.blogspot.com.es/)

martes, 2 de diciembre de 2014

Métodos naturales de lectura

Aprender a leer de forma natural


Es curioso, pero existe la creencia de que hay métodos progresistas para enseñar a leer, en contraposición a los clásicos. Los métodos progresistas se basan en el naturalismo de la enseñanza de la lectura. Sin embargo, los métodos arcaicos aburren al niño y lo desmotivan haciéndole aprender las letras de una forma repetitiva y monótona.
Según estas tesis “modernas”, puesto que el niño vive inmerso en un mundo de palabra impresa obtendrá su significación de una forma natural, del mismo modo que lo hace del lenguaje oral. De este forma, se desarrolla una metodología que parte de las unidades con significación, palabras  y frases, hasta llegar a la letra. Así, el niño comienza a leer textos con significado y no combinaciones silábicas absurdas del estilo “pa, pe, pi, po, pu” como promueven las metodologías "clásicas".
La idea de estos métodos es buena: conseguir que el niño esté motivado desde el primer momento. Sin embargo, lo sustenta algo completamente falso, ya que el lenguaje escrito es una adquisición cultural de la especie humana y no una habilidad innata. El neurocientífico Stanislas Dehaene en su último libro “El cerebro lector” explica profusamente esta aseveración, el lenguaje escrito es una plasmación gráfica del lenguaje oral.
De modo que podríamos resumir que comparar la adquisición del lenguaje oral con el escrito es desconocer cómo se aprenden ambos.

¿Nacemos dotados para la lectura y la escritura?



Es evidente que nacemos dotados para el lenguaje oral, tenemos unos instrumentos centrales: áreas cerebrales que conforman las rutas ventrales y dorsales del lenguaje (el blog Talking Brains, moderado por los creadores de la teoría de la doble ruta, Greg Hickok y David Poeppel, es ideal para ahondar en ello) y otros instrumentos periféricos: órganos articuladores y la laringe. Pero, ¿nacemos con instrumentos de escritura? Hasta la fecha no ha nacido ningún niño con un lápiz entre las manos. Prueba de ello es que la escritura aparece unos 192.000 años después de que lo haga el homo sapiens, sin embargo el homo neanderthalensis ya es posible que tuviese un lenguaje articulado similar al nuestro.
De modo que resumiendo apuntamos dos ideas fundamentales:
  1. La lectura no se realiza por inmersión en el medio, precisa de una instrucción sistemática y no es posible adquirirla de otro modo (Gallego López, 2006).
  2. La escritura necesita accesorios (soportes de algún tipo y útiles) y destrezas que pueden ser adquiridas a través de la educación, por contra, el lenguaje oral -en un niño sin discapacidades- se desarrolla desde el momento que existe inmersión en un medio lingüístico (Alegría , 1984).


Alegría, J. (1984). Por un enfoque psicolingüístico del aprendizaje de la lectura y susdificultades. Infancia y Aprendizaje: Journal for the Study of Education and Development , 79-94.

Gallego López, C. (2006). Los prerrequisitos lectores. Ponencia presentada en el Congreso Internacional de Lectoescritura. Morelia 2006. Morelia-México: Asociación Mundial de Educadores Infantiles.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Objetivo del blog


Este blog pretende ser un espacio de discusión y comentario de noticias relacionadas con el aprendizaje de la lectura.
Aquí tienen cabida todas las visiones de los que intervenimos en su enseñanza, terapéutica e investigación: maestros, logopedas, psicólogos, pedagogos, psicopedagogos, etc.